De Río a Tokio, se saltaron muchos obstáculos.

Lo que leerán a continuación, es un relato sin la coraza periodística. Un poco de "behind the scenes" de la cobertura de Jasmine Camacho-Quinn desde Río hasta Tokio.


Por: Joel Antonio Colón Pagán


Río de Janeiro, un 17 de agosto de 2016. El clima húmedo en la pista Olímpica del Estadio Engenhao se sentía igual de intenso que un verano en el Caribe. Allí estábamos el "crew" del Comité Olímpico de Puerto Rico y otros medios de la isla, preparándonos para documentar la participación de una novel atleta en los 100 metros con vallas. Una chica de Carolina del Sur, estudiante de la Universidad de Kentuky e hija de una puertorriqueña, María Camacho de Trujillo Alto, Puerto Rico. Su nombre: Jasmine.


Una joven que decidió comprometer su nacionalidad deportiva con Puerto Rico, según ella, porque ama todo lo que tiene que ver con la "Isla del Encanto". Siendo esa su decisión, doña María pidió a su hija, que utilizara sus apellido caribeño primero y luego el de su padre. Así entonces se conoció como Jasmine Camacho-Quinn. Tras varias comunicaciones con el Departamento de Alto Rendimiento del Comité Olímpico de Puerto Rico, Jasmine, decidió oficialmente representar a la Isla y a su vez cambió sus apellidos en su registro como atleta a Camacho-Quinn. En estos días, entendimos un poco más sobre eso. Jasmine nos cuenta, que de niña, su madre siempre les decía a ella y a su hermano, que ellos eran puertorriqueños, que eran sus bebés puertorriqueños. Con lágrimas en los ojos, recordaba luego de ganar el Oro la noche del 2 de agosto de 2021, en Tokyo. Su hermano mayor Robert Quinn, es actualmente linebacker de los Bears de Chicago en la NFL.

Volviendo al 2016 en Río, Jasmine había superado la primera de tres pruebas en su camino a una medalla Olímpica. En esos minutos previos a la segunda, nuestras expectativas eran muy altas, la vimos en videos de competencias de ese año, y ganó todo, de manera sólida y contundente. No podíamos pensar en nada que no fuera una victoria.


La sombra de las corredoras cubren los bloques de salida. “On your marks… SET…” suena el disparo de salida, Camacho-Quinn salió a galope, domina cada valla, primera, segunda y así tomando ritmo, ha superado cada valla en la delantera, pero en la valla número ocho, su rodilla derecha no sube lo suficiente y la tumba, la saca totalmente de ritmo repitiendo otro golpe a la novena y también a la última valla, eso fue todo, se esfumó el sueño de la anhelada final olímpica. Jasmine, queda de rodillas a poca distancia de la meta.

Mi compañero de lucha, el periodista Gaby Acevedo, la productora Michelle De la Cruz y este servidor, nos miramos incrédulos, la descripción más contundente en buen boricua es: “nos quedamos con el moco bien abajo.” Fuimos poco a poco subiendo el paso para llegar a la zona de entrevistas, que nos tomaba unos 12 minutos trotando. Ya podrán imaginar, equipos, maletas, mochilas. Pero, en estas coberturas, es parte del trabajo, estar con nuestros atletas en las buenas y mucho más en las malas. El cuerpo frío, medio tembloroso, estado de "shock", pero hay que seguir. Ya allí, nuestro corazón se rompió en pedazos, Jasmine estaba desconsolada, lloraba alto y sin vergüenza. Su dolor era tanto que no podía controlar sus emociones. Es en ese momento, que la representante boricua expresó estás poderosas palabras: “No voy a permitir que esta carrera defina mi futuro”

(VIDEO DE INTERVENCIÓN LUEGO DE LA CARRERA)


Y así fue, pero no como muchos pensarían. Hubo mucho con qué trabajar en su mente. Un golpe así, no se bota fácil. Años donde tuvo que lidiar con lesiones y falta de ánimo. Esas, eran las primeras vallas que tenía que superar para lograr su objetivo. Afortunadamente, Jasmine no estaba sola, un nuevo entrenador, el COPUR siguiéndola de cerca, pendiente para proveer sus necesidades y poder traer de vuelta a una Jasmine saludable en todos los aspectos.

Luego de 5 años y muchos momentos complicados en su vida, Jasmine llegó a Tokio. Una chica distinta, ya no tan tímida como en Río, este terreno olímpico le es conocido. En entrevistas previas a su participación no paraba de reírse, cual persona que no tuviera nada de que preocuparse. No es normal que atletas que participan en pruebas individuales luzcan tan relajados. Ella, estaba en su zona. Nos mostró un tatuaje que según ella, nadie conocía, uno que dice en español: “Todo es posible”. Lo mostraba muy orgullosa, y como quien quiere que le pregunten, lo leía: “Todo es posible”.


Finalmente llega el sábado 31 de julio de 2021, la prueba preliminar. El equipo de medios de COPUR y de la isla, estaban todos sin muchas palabras esperando el momento. Todo el mundo aguantando, nadie quería decir nada, por aquello de no echar mal de ojo. Jasmine se posicionó en el bloque, sonó el disparo… Doce segundos más tarde, todo lució demasiado fácil, pareciera que sin ningún esfuerzo la nuestra ganaba su “heat”. En su entrevista posterior a la prueba, nos dijo que sentía que tenía tanque para las dos carreras que le quedaban. No paraba de reír. Yo tomaba a bien su alegría, pero con mucho cuidado. No me gusta morir de desilusión.

El primero de agosto de 2021, llega la semifinal. Este es el CUCO que hay que matar, ella lo sabía, pero hacía parecer que lo ignoraba. Sonó nuevamente la salida, Jasmine voló por las vallas… Sorpresa, el CUCO de Río fue asesinado con un récord Olímpico, 12.26, a solo seis centésimas del récord mundial. Luego supimos que su humanidad se apoderó de ella antes de esa carrera, comenzó a llorar descontrolada por la presión que sentía. Pues, tengo que decir que no se notó. Vaya manera de matar gigantes.


La final, la tan esperada final, llega el 2 de agosto de 2021. Ya a las 11:29am, estaban los últimos 10 obstáculos que separaban a Jasmine de completar su misión, ganar medalla de Oro. No hay público general, pero está el necesario, gran parte del equipo de misión y la presidenta del COPUR decorando una pequeña parte del Estadio Olímpico de Tokio, con la monoestrellada al frente de sus sillas, a los lados, en sus manos, en fin, la única presencia que hacía falta. Este que relata, ya había preparado su equipo, me dan ganas de ir al baño, pero hay que aguantar, son los nervios, se apoderan de mí. Comienzo a practicar el movimiento con la cámara para desarrollar un poco de memoria muscular y que el video quede lo mas “smooth” posible… NAH!! Es imposible no involucrar la ansiedad y los nervios que insisten en apoderarse de uno.

No hay momento mas intenso para uno, que cuando tu representante sale siendo presentado en la pantalla del estadio. Escuchar: "De Puerto Rico", siempre te eriza la piel. Los organizadores del evento, como si no fuera suficiente la tensión, al momento de los atletas ponerse en posición de salida, te ponen una música de suspenso que te quieres morir de la ansiedad. No importa cuantas veces llegue ese momento, siempre, siempre te van a superar las emociones.


11:50am, comienza el acostumbrado ritual: "ON YOUR MARKS... SET... suena el disparo. Alguien me dijo la noche antes: “Si termina, ganamos” Solo contaba con que eso pasara. Jasmine sale como de costumbre, fuerte, superando cada obstáculo, se va el primero, quedan 9, esta carrera dura aproximádamente 12 segundos, pero parecen horas. Solo queda un último obstáculo para que se firme el trámite para una página en la historia. Mientras grabo, pocas veces puedo ver en el momento quién gana, lo sé por las reacciones. Esta vez no fue diferente, solo que el pequeño grupo de boricuas que estaban en el estadio, se sentían como miles, gritando y brincando cerca de mi lado derecho. Las lágrimas se me salían sin poder hacer nada, comienzan a bajar por mis mejillas, solo eso, solo eso puedo permitir que mi cuerpo manifieste en un momento como ese. De otra manera, el trabajo no queda correctamente hecho y de seguro ustedes se molestarían mucho... JA!!

Jasmine Camacho-Quinn trae alegría a todo un pueblo, como solo el deporte sabe hacer. Gana el Oro para Puerto Rico, en una justa que ha sido diferente en muchos factores, el COVID tocó mucho de la magia de una Olimpiada, pero los momentos de celebración, siguen intactos. Jasmine, superó aquel momento en Río, demostrando con su gesta, que sí es puertorriqueña, que de las situaciones negativas, aprendemos, nos reponemos, nos levantamos y brillamos sorprendiendo a todos.

El COVID-19, en lo personal, estuvo a punto de privarme llegar a Tokio, la semana antes de mi salida, arrojé positivo en una de las pruebas de rigor para viajar, aún estando vacunado. Fueron días de mucha tensión, no quería sabotear la operación de cobertura que se había planificado con tanto tiempo. Esto, lo llevo bien arraigado al pecho y, no solo eso, sentía una gran responsabilidad como profesional, tenía toda la presión del mundo encima. Dios me ha permitido estar en varios momentos importantes del deporte de mi país.

El bronce de Culson y la plata de Espinal en Londres 2012, el oro de Mónica en Río 2016 y, de este, tenía una gran expectativa. De manera milagrosa, mi cuerpo sacó el COVID del sistema y pude dar los negativos necesarios para estar a tiempo aquí, llegué al segundo día de competencia. No puedo más que dar gracias a Dios por esta gran bendición y a todos los que me dieron mucho apoyo en esos días, fueron muchos, desde los de casa, amigos, hasta el COPUR.


Tokio trajo muchos obstáculos, esta justa, según muchos, no debió suceder. Tal vez tengan razón. Pero pensemos un momento... ¿No son momentos como los que produce una Olimpiada lo que necesita esta humanidad? Son cerca de 204 países los que se dan cita, y unos mas que otros, pueden tener momentos de alegría y olvidar todo lo que le pasa a este mundo. Y no quiero sonar irresponsable, es lamentable el que haya gente perdiendo familiares, amigos, conocidos a causa del virus. Solo resta que podamos ir en aceleración constante a regresar a una vida como la que conocíamos. La ciudad de Tokio, tomó todas las precauciones para que los que llegamos de afuera, nos mezclemos lo menos posible con los locales y así evitar una posible ola de contagios, pero ese ánimo no se siente en la población. Nos tratan con mucho respeto y atención. Definitivamente, los ajustes aplicados, como no tener público, afectaron el efecto de la emoción, pero aun así, lo logrado aquí es legítimo y la nuestra plantó bandera. Fue una medalla de oro que sin lugar a dudas superó TODOS los obstáculos.


Imagen tomada en Río de Janeiro luego de concluida la jornada del Atletismo.

De izquierda a derecha: El hijo de Mary Pagán, Michelle De la Cruz, Gaby Acevedo.


**(TODAS LAS FOTOS SON CAPTURAS DE FRAMES DE MIS VIDEOS)



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